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  • hijadelviento

    La música es un modo de enraizarse al pasado, de vivir en él. Es un medio de rememoración, una voluntad de lo que no debe desaparecer. Está en la memoria. Creo que lo mejor del ser humano está en la música, no necesariamente en quien la compone o toca, sino también, y, sobre todo, en quien la escucha. El oído es el órgano de la revelación. Escuchar es asumir el pasado, aceptar que toda voz proviene de lo más lejano que hay en nosotros, que somos continuos exiliados.

    Ramón Andrés.

    infected:

    The Accolade, Edmund Leighton, 1901

    (via iullin)

    Hace tres años me dieron unas pastillitas después de estar seis horas esperando.

    Después de llegar antes que el sol a la puerta de la clínica y de estar escuchando a dos personas rezar por las almas arrebatadas de “aquellos que no se pueden defender”. Finalmente dijeron mi nombre y me dejaron pasar. Consultorio dos, tú edad, tú nombre completo, firma la carta responsiva, descubre tu vientre, un ultrasonido: tienes x semanas. Te voy a dar dos pastillas


    Te las debes dejar debajo de la lengua hasta que se deshagan

    Una cada doce horas.


    La primera fue horrible, el peor dolor que experimenté en mi vida.

    Me recosté en la cama, sentí escalofríos, sentía calambres en mi vientre y como si una caja pesada aplastara todo mi abdomen, comencé a temblar, lloraba y me retorcía del dolor. Nadie estaba conmigo, el cuerpo se me adormecía, no dejaba de temblar y apretar la mandíbula, sólo tenía el sabor amargo de la pastilla en mi boca. El peor día de mi vida, el único que en verdad sentí que me iba a morir.


    (No me quiero morir, no me quiero morir. Por favor sólo tienes que ser fuerte)


    Luego corrí al baño, sentí como algo viscoso salía de mi cuerpo y caía. Lloré mientras sentía todo, lloré porque antes de lograr llegar al baño corrió tanta sangre que me ensucie todas las piernas y mi ropa. Tuve que enjuagarme rápido en el lavabo para que nadie se diera cuenta. Fui al cuarto por ropa limpia y por una toalla. Todavía temblaba


    (Odio esto, lo odio. No sé porque a mi me toca vivir cosas así)


    Me preguntaba porque tenía que pasar por todo sola. Nadie a quien llamarle, no confiaba.

    ¿Cómo enviar un mensaje que diga “hola, soy tu amiga y siento que me estoy muriendo” ?

    Me mire al espejo y nunca estuve tan pálida. Me sentí tan triste, recordé que mis amigos me habían hecho a un lado, que no me habían hablado en meses y nunca me fueron a visitar.

    Estaba más sola que nunca .


    Los cólicos no paraban, tomé buscapina y sincol porque es lo único que podía según el doctor.

    Te mandé un mensaje “me duele tanto que estoy pensando ir a urgencias, no soporto este dolor”

    Y tu no me llamaste, sólo contestaste que aguantara adjuntado a tu pretexto de siempre, ya casi no tengo pila…


    Ya pasaron un par de años y nada cambia.

    Nunca estás cuando todo se complica para mi y los problemas sólo crecen, cuando peor la paso, cuando más necesito de tu apoyo. Sólo huyes.

    Y ni así te quiero menos.

    Pero algunos días como hoy, me arrepiento de sentir tanto

    Beberemos nuestro café y completaremos nuestras novelas y nos acostaremos en la luz del sol y nos sentaremos en la oscuridad

    lugares-comunes

    Vamos a tomar una cerveza y a mirar Facebook y escribir poesía sobre llamas y hacer videos de nosotros borrachos caminando a través de una tormenta de nieve de noche en un condominio en Massachussets. Vamos a ducharnos por separado y a encontrarnos en la cama. Vas a apagar la luz y me sentaré en la cama y un auto va a pasar por la calle y sus luces delanteras van a iluminar a través de la ventana brevemente tu ceja izquierda y tu cara entera mientras te acercas.

    Al día siguiente vas a trabajar en una novela sobre una mujer solitaria en Nueva York. Yo trabajaré en una novela sobre estrellas de cine deprimidas que no leen libros ni miran blogs ni tienen mascotas. Vamos a encontrarnos en el living a las 3:30 p.m. y a comer sandía cerca de la ventana y mirar a los niños que vuelven a casa desde la escuela. Vamos a escribir poesía sobre planetarios y sobre recreos en el patio y a tomar café helado y a tirarnos en la alfombra escuchando música de guitarras acústicas hecha por mujeres tristes casi treintañeras.
    Vamos a manejar a través del estacionamiento de un Wal-Mart hasta un restaurante japonés nuevo que estará muy oscuro y nos vamos a sentar juntos en nuestra reserva en una esquina y a tomarnos de las manos bajo la mesa. Vamos a comer edamame y a tomar té verde. Vamos a quedarnos más de dos horas y nuestra camarera va a mirarnos a la distancia y vamos a susurrarnos frases ilógicas y a sentir con expresiones faciales serias y a abrazarnos y mirar el resto del restaurante con ojos anchos y calmos y agudos mientras pensamos sobre el futuro y la muerte y el día siguiente y el aburrimiento.
    Después de la cena vamos a manejar por ahí escuchando música emotiva de guitarras a mediados de los 90’ y vas a apoyar tu cabeza en mi hombro y voy a acariciarte el pelo y a pensar en llorar y vas a mirar el velocímetro y a pensar en tu infancia. A las 2:30 a.m. vamos a caminar a través de la verdulería de un almacén abierto las 24 horas y va a estar muy brillante y voy a decir que me siento loco y borracho y vas a tomar un muffin y a preguntarme cuántas calorías creo que tiene y voy a decir 860 y vas a decir 1.120 y voy a cachetear tu mano y cuando estés distraída voy a besarte la boca y después voy a retroceder y a mirarte la cara. Vas a preguntarme qué miro y voy a decir tu nombre y sonreír y a tomarte de la mano y vamos a caminar sin hablarnos a través de cada estantería del almacén. En el estacionamiento vas a soltarme la mano y a correr hasta el auto y vas a quedarte mirándome mientras camino hacia ti con una expresión facial neutra.
    En la cama, a las 5:30 a.m., vamos a hablar sobre jardinería orgánica y niños y el futuro y Japón y sobre Islandia y canciones con música feliz y letras tristes. Cuando la luz del amanecer empiece a iluminar la habitación vas a girar y a decir que tienes sueño. Voy a acariciar tu hombro y a posar un poco mi mano en tu estómago. Voy a preguntarme si estás dormida y a pensar sobre un amigo de la escuela con quien jugaba al Zelda en el Nintendo y en qué orden de canciones querría si grabase un EP de 5 canciones tristes con guitarra acústica y un set de baterías tenues y un violín que sonase como si estuviera siendo tocado en otra habitación.

    “Nadie sabe por qué estamos aquí” - Tao Lin

    TE MAndO un Cordial SalUdo

    Señor C, le mando un cordial saludo, de esos que me enseñó a regalarle a la gente, de esos cálidos que me regalabas en las mañanas cuando venías a verme antes de entrar a clases.

    Ahora lo pienso y que lindo fue… Te levantabas temprano con tal de llegar rápido a mi casa y así dormir al menos dos horas conmigo. En el cuartito amarillo con un baño de mi tamaño, ese lugar tan frío que a veces las cobijas se sentían como hielos pero cada que tu llegabas se sentía primavera.

    Quiero contarte algo, aunque ya han pasado años de la última vez que te vi de cerca y conversamos sobre las cosas que le hacía a mi cabello, el tema es sobre el. Aún tiene el mismo largo, tiene un color diferente y también su textura ha cambiado. Ya no lo he rapado y probablemente en mucho tiempo no lo haga de nuevo porque ahora solo quiero verlo crecer. Y la verdad es que no se ha vuelto a poner tan lindo como cuando estaba contigo, no ha recuperado esos chinos ni el brillo en las puntas. Me acuerdo bien los tratamientos que usaba en ese entonces y ahora muchos ya no los he vuelto a encontrar. Algunos cuando los veo en el súper los recuerdo en mi baño, nos veo perfecto en la ducha. Como tu solo te lavabas con el mismo jabón y yo tenía la mitad de la regadera con tratamientos.

    Ahora mi cabello luce bien pero no ha vuelto a estar en su mejor punto como cuando estaba contigo por lo que se confirma tu teoría que después hice mía. La teoría de que mi cabello es un jardín con flores que crecen en mi cabeza, las flores que se sabían tan queridas por ti y tu forma tan bella de estar a mi lado que no paraban de florecer de la mejor manera. Quiero que se entienda pues, que nos quisimos tanto y tan bonito que hasta mi cabello crecía de lo feliz que me sentía.

    Muchos días deseo ya no pensarte, no entiendo porque sigues tan presente, te escribo algunas noches como hoy las cosas que me vienen a la cabeza cuando te pienso, cuando me veo a mi y encuentro algunos pedacitos de ti.

    Me vi al espejo y me di cuenta que el miedo me ha quitado mucho, mi miedo a quererte tanto se volvió tortura y me hizo alejarte, el miedo me ha quitado tantas oportunidades, tantas personas…

    No me arrepiento de nada, estaba pasando por mucho. Todo eso que sólo tú sabes porque estuviste ahí hasta donde podías. Hasta donde se convertía en carga. Creo nunca te di las gracias. Ese jardín ya no existe, ni ese cuarto, ni nada de nada. Pero que bonito fue que por ti me atreví. Tú fuiste la primer persona con la que dormí, acobijada contigo a mi lado dejé de sentirme sola en esa cama y en esa casa y en esa tonta escuela.

    Creo que ya no me importa si piensas en mi, sí me extrañas o que es lo que crees que soy. Sólo me quedo con lo que tuvimos, con estos pensamientos que me vienen de pronto, que son formas de agradecimiento, que son mi manera de no olvidarte por que aunque lo intente sé que no podré.

    B.

    Hace unos días en una cafetería sonó tu canción, me gusta mucho escucharla porque me regresa a cuando sólo éramos tú y yo, me vuelve a mis 15 años y mi primer golpe de realidad.

    Cuando pasabas las horas en mi casa y te acostabas en mi cama. También cuando yo iba a tu casa y nos quedábamos en tu cuarto, el que estaba decorado como las envolturas de los chocolates con menta

    Una pared blanca, una verde agua y los muebles cafés. En la pared fotografías del cine de oro en México y tu grabadora viejita que conectabas a tu iPod, la misma que poníamos a todo volumen escuchando “instant crush”, la canción que escuchabas mirando al techo el día que regresaste a casa después de que intentaste quitarte la vida.

    Me gustaba que me enseñabas música melancólica en español y entendías mi gusto por el cine mexicano. Soñábamos vivir juntas en la roma, pasear a nuestros perros y hacer cine. Muchos años mi sueño era crecer y vivir contigo, una casita con plantas y muchas fotos por todos lados. Es una locura lo mucho que te quería, lo triste que me sentía cada que llegabas llorando por los problemas que tenían tus papás, cuando estabas tan mal que caminaste las 4 cuadras que nos separan mientras llovía sin miedo a que tu mamá fuera por ti o te enfermaras. Me gustaba hacerte de comer, aún eres la única que nunca se ha quejado de que aveces se me pasa la sal o se me quema algo, pero me gustaba más salir contigo a comer y platicar. Siempre apoyaste mi sueño de estudiar artes, me acompañabas a tomar fotos y a dibujar. Íbamos de la mano al cine, a comprar ropa y a fumar.

    Ahora el mundo se me hizo pequeñito, he vuelto al edifico donde viví hace diez años y no dejo de sentirte y pensarte aquí.

    Me acuerdo tan bien de todo que podría describir cada uno de los días que vivimos en este edificio.

    Cuando te dije que me había enamorado por primera vez, la cena navideña, los videos en la Mac, las tardes de película. También recuerdo que yo lloraba mucho por todo lo malo que me hacía ese vato, la vez que vino a mi casa a hacerme menos, cuando me vio llorar y me tiro al piso y sin embargo tú estabas siempre para mi, no me juzgabas sólo me escuchabas.

    Ahora no sé quién eres ya pasaron 10 años y todo ha cambiado, me volví a enamorar y fue tanto lo que viví y sentí que ahora pienso que lo voy a extrañar toda la vida y cada día un ratito le voy a pensar y le voy a escribir y voy a orar para que esté bien. Así como lo hago cada que pienso en ti desde hace 5 años.

    5 años pasaron del día que decidiste que lo mejor para ti era alejarte de mi. Cuando no dijiste palabra alguna, sólo pasaste de largo como si no me conocieras. Sólo quiero que sepas que tu último mensaje fue un te amo, que nuestras ultimas fotos fueron el mismo día que vi que había entrado a la escuela que quería, cuando creí que mis sueños estaban empezando. Que los años que no has estado la he pasado muy mal, que dos veces traté de hacer lo mismo que tú, mirar al techo poner una canción a todo volumen y tomarme esas pastillas, llegar a mi cuarto, fingir que estoy bien y cortarme. Pero hace diez años yo estaba para ti y tu esos días no estuviste ahí. Pero te pienso, te pienso, te p i e n s o

    Y me da tanta rabia, tanta tristeza, quisiera un solo día poder cambiar todo, hacer que lo que te quedaba de infancia no hubiese sido tan duro, que lo que me quedaba de inocencia no me la hubieran arrebatado de esa manera y que nunca nos hubieran lastimado exhibiendo nuestra persona, haciéndonos menos diciéndonos mierdas frente a tanta gente

    Aún así pienso que siempre serás mi soul sister, que esa canción siempre será tu canción y que nunca sabré reconciliarme, que fuiste tú quien me rompió primero, que yo también estoy mas perdida que nunca y que hice todo lo que un día juré que no. Que al final sólo me tengo a mi pero muchas veces, muchos días, desearía que no fuera así.

    (via real)

    (via real)

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